La carta

La proximidad de la Lonja es un factor clave para que Can Ros haga allí provisión directa de producto de mar (atención al tártar de atún o al suquet de salmonetes). Pero la carta también toca montaña (atención a la costilla de cerdo agridulce o al filete de Angus). Y, además, reúne los dos conceptos en un mismo plato, a pesar de que la Barceloneta no es el Empordà (atención a mares y montañas como el calamar relleno de carne o el pollo con setas y langostinos).

Pero Can Ros también es patria de arroces (el de capipota es para levantarse y aplaudir). Y no debemos olvidarnos de una oferta de platos para picar, si estamos en grupo, por ejemplo (que si caracoles, que si pescado frito, que si la patata bomba, tan tradicional del barrio, pero en la que la corrección política ha aconsejado modificar su clasificación: antiguamente iba de «macho» a «mariquita», en función del picante).